Nueva encuesta GAD3 posiciona a Iván Cepeda en 35% para primera vuelta presidencial: ¿reflejo de consolidación del Pacto o efecto post-legislativas?
La Gran Encuesta de GAD3 para Noticias RCN, La FM y La República, realizada entre el 16 y el 18 de marzo de 2026 con una muestra nacional de aproximadamente 1.800 personas (según los estándares habituales de la firma española), coloca al senador Iván Cepeda Castro como líder claro en la intención de voto para la primera vuelta presidencial del 31 de mayo. Con 35% de las preferencias, Cepeda —candidato del Pacto Histórico y respaldado por el presidente Gustavo Petro— mantiene la ventaja que ya mostraba en mediciones previas, aunque sin variación significativa respecto a febrero (donde rondaba el 34-35% en la misma firma).
En segundo lugar aparece Abelardo de la Espriella con 21%, una caída de alrededor de 5 puntos comparado con algunas mediciones de febrero (donde superaba el 26% en escenarios similares). El tercer puesto lo ocupa Paloma Valencia del Centro Democrático, quien registra un repunte notable de 12 puntos hasta el 16%, convirtiéndose en el movimiento más destacado de esta medición. Más atrás figuran Claudia López con 4%, Sergio Fajardo con 3% y otros candidatos por debajo del 3%. El voto en blanco, nulo o indecisos suman entre 10-12% según los escenarios.
Esta encuesta llega en un momento clave: apenas 12 días después de las elecciones legislativas y consultas interpartidistas del 8 de marzo, que definieron el Congreso 2026-2030 y las fórmulas vicepresidenciales de casi todos los candidatos. Es la primera medición post-elecciones publicada por una firma de peso como GAD3, y coincide con la inscripción formal de las 14 candidaturas ante la Registraduría Nacional.
¿Qué explica el liderazgo sostenido de Cepeda? Analistas consultados por medios como El Tiempo, La Silla Vacía y Portafolio coinciden en varios factores estructurales. Primero, la consolidación del voto progresista y petrista: el Pacto Histórico mantuvo y amplió su base en las legislativas (crecimiento en votos en regiones clave como Pacífico, Caribe y surandino), lo que se traduce en una transferencia natural hacia Cepeda como figura más visible y con respaldo explícito de Petro. El presidente ha reiterado en varias alocuciones que Cepeda representa la “continuidad con cambios profundos” en temas como paz total, reforma agraria y justicia social.
Segundo, la fragmentación en el centro y la derecha. Abelardo de la Espriella, que en febrero aparecía como el principal contendiente con un discurso de “orden y seguridad” que atraía a sectores desencantados con el gobierno, perdió terreno. Su caída se atribuye en parte a la polarización post-legislativas: el Centro Democrático y otras fuerzas conservadoras lograron movilizar más voto anti-Petro, pero ese voto se dispersó o migró hacia Paloma Valencia, quien capitalizó el descontento con un discurso más duro en temas de seguridad, migración y economía.
Paloma Valencia, senadora y ahora candidata, pasó de un piso bajo (alrededor del 4% en febrero) a 16% en esta medición. Su crecimiento se explica por varios elementos: mayor visibilidad en debates televisivos tras las consultas, énfasis en críticas al manejo de la seguridad (aumento de masacres y extorsiones reportado por la Defensoría del Pueblo en 2025-2026) y atracción de votantes del uribismo tradicional que ven en ella una opción más combativa que De la Espriella.
En escenarios de segunda vuelta, GAD3 simuló varios duelos. Cepeda gana con ventaja frente a De la Espriella (45% vs 36%, con 10% en blanco y 6% que no votaría) y frente a Valencia (43% vs 40%, margen estrecho con 8% en blanco y 6% abstención). Estos números sugieren que, aunque Cepeda lidera cómodamente la primera vuelta, la segunda sería más competitiva si la oposición logra unificar su voto anti-Pacto.
La encuesta no está exenta de debate. GAD3, firma española con trayectoria en Colombia desde hace años, es considerada confiable por su metodología mixta (teléfono + cara a cara en zonas rurales), pero como toda medición temprana (a más de dos meses de la primera vuelta), tiene limitaciones: alto porcentaje de indecisos (alrededor del 7-12% según los cruces), posible subregistro en regiones remotas y el impacto impredecible de campañas, debates y eventos imprevistos. Además, encuestas previas de la misma firma en febrero mostraban a Cepeda en 34%, lo que indica estabilidad más que un salto explosivo.
Políticamente, el resultado alimenta narrativas opuestas. Desde el Pacto Histórico se interpreta como confirmación de que el proyecto de cambio iniciado en 2022 tiene arraigo y que la base electoral no se ha erosionado pese a críticas por temas como la reforma a la salud (intervenciones en EPS) o la implementación de la paz total. Cepeda ha enfatizado en entrevistas recientes su rol en el Acuerdo de Paz de 2016 y su defensa de derechos humanos como fortalezas ante electores progresistas.
En la oposición, el repunte de Paloma Valencia genera optimismo: sectores del Centro Democrático ven en su crecimiento una señal de que el voto de rechazo al gobierno puede concentrarse en una figura con discurso claro y sin el desgaste de figuras más asociadas al uribismo tradicional. De la Espriella, por su parte, enfrenta el reto de recuperar terreno en regiones donde su mensaje de “mano dura” compite con el de Valencia.
Expertos como Yann Basset (analista electoral) y Laura Wills (politóloga de la Universidad de los Andes) coinciden en que esta medición refleja más la consolidación del voto ideológico que un “efecto post-legislativas” dramático. Las elecciones del 8 de marzo mostraron un Congreso fragmentado pero con mayoría relativa para el Pacto en Senado y Cámara (sumado a aliados), lo que fortalece la narrativa de gobernabilidad para Cepeda. Sin embargo, la baja participación (alrededor del 45-50% en legislativas según preconteo) y el alto abstencionismo potencial indican que el voto útil y la movilización serán decisivos.
En segunda vuelta, los márgenes estrechos contra Valencia (3 puntos) alertan sobre la posibilidad de una definición ajustada si la derecha logra unificar su base y captar indecisos con temas como inseguridad y economía. El 63% de encuestados dice que votará “con total seguridad”, pero el 17% “probablemente no” o indeciso deja un margen amplio para cambios.
A poco más de dos meses de la primera vuelta, esta encuesta GAD3 no define nada definitivo —las mediciones de marzo suelen ser volátiles—, pero sí marca tendencias: Cepeda mantiene solidez en su núcleo, la derecha se recompone con Valencia como emergente y De la Espriella enfrenta el riesgo de diluirse. El tablero presidencial 2026 se mueve, pero aún falta mucho recorrido. Lo que sí es claro: la polarización ideológica sigue definiendo el voto colombiano, y cualquier error en campaña o evento externo puede alterar estos números rápidamente.
